Te encontré revoloteando
los cajones de mi ombligo.
Te metiste debajo
de mis negras sabanas.
Escapando...quizá
de ti mismo.
Aguardaba a la aurora
mientras bordaba estrellas
en los muslos.
Al llegar, sujete tu nariz
para que conocieras a la existencia.
Levitabas, y yo descargaba en ti
iracundos nombres, pastosos sentimientos.
Halaste al sol por un brazo
para que te cediera un poco de oxigeno
Cerré la puerta
y no lo permití.
Me obsesionan los trozos.
Tanto... que acabo de beber
a mi ultima victima!
que lindo escribe dama,que bueno seria saber de usted.
ResponderEliminarme gusto !
ResponderEliminargraciasssssss
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