jueves, 24 de febrero de 2011

Hablo, ¿y qué?

... Y dejo que el silencio se adueñe; con él nacen las ideas, desaparecen las emociones vanas, y otras torpezas propias de la raza humana, ¿por qué callar cuando podemos expresar los sentimientos, pensamientos y elementos que los ojos ven? Pues, el silencio es cómplice de las reflexiones; el arte de pensar; lo que necesitan las acciones.

Debemos callar por múltiples razones, para combatir los egos -que no son uno ni dos-, ¡no! Son infinitos egos que nacen y mueren, pero que nunca desaparecen -que prolongan y exterminan los momentos de la manera mas simple-.

Es preferible que el silencio nos subestime y no la boca perversa. Podrás crear sigilosamente hasta complementar y revolucionar tus acciones. Pero primero hay que procesarlo en la mente, si es necesario: sellar la boca para que tengas la privacidad que Ella exige -no es que debas ser atípico-, pero, ¿para qué abrir la boca si solo se destruye y raras veces se construye? ¿Para decir que somos diferentes o para crear un mundo superficial?


Nuestra alma solo necesita caminar, nunca parar; pensar en la realidad que solo las acciones predicen. Y de cuando en vez: desafiar a nuestro vida, desviándonos de nuestro sendero para arriesgarnos.

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