He visto pasar a muchos hombres por tu finca, al parecer ningunos han tenido la suficiente agallas para limpiarla, dejarla impecable, con el aire victorioso, el cual tanto reclamas.
Todos han sido invitados por ti, ¿me invitaras también? Oh seguirías ignorando a este vaquero con experiencia; agricultor en efecto; guerrero triunfador; conocedor del origen del sucio de tu tierra; defensor.
-¿Cuando llegara mi momento?- Si tuviese el coraje para enfrentarte; mirar directo a tus ojos negros; darte varios párpados en tu espalda, justo donde muere el tirito de tu brassier blanco. Tan fácil resulta decir -te amo-, pero que difícil resulta para mi, y mas, cuando tu estas cerca, sabiendo del gran respeto y amistad que ha crecido entre nosotros, no únicamente eso; soy tu consejero, se supone que debo estar diciendo lo correcto e incorrecto; él que siempre te sirve de guía, ya sea para andar en lo claro o transitar el camino más oscuro, que nos guía hasta la tinieblas; quien escucha tus lamentos, incluyendo tus gritos agudos, las maldiciones que con ellos salen -yo si te entiendo-.
¿Pero tendremos el mismo existo? ¿Oh seré el típico hombre que ha visto pasar por tu tierra? El temor desde luego me limita, no es que sea un cobarde y me imagino que tu mejor que nadie, sabes de las tantas cosas que soy capaz de enfrentar, lograr y ni hablar de las defensas que puedo crear, pero el zumbido que me define como una Oveja -se hace presente, es que me acuerda que debo mantenerme en un nivel (en el primero, sin ni siquiera pensar en que puedo subir al segundo)-, para no seguir con la vaga idea de seguir hacia ti, peor aun; cantar a plena voz lo que siento; y no seguir con las rosas, las rojas, que son bastantes simbólicas, no solo por ser el color del amor, sino porque ese color nos dio la bienvenida (estabas con tu manto rojo, tus lágrimas que maquillaban de un rojizo a tus ojos y yo exaltado, también con el pecho del mismo color) ni hablar de los buenos recuerdos del Parque, en donde todo inició, junto a las manzanas y a la temporada del rojo oscuro.
Tu y la imagen de hippie, no me atemoriza, a pesar de todas las historias de Mantie "La mujer de la banda de Country", la que servía de trofeo para el grupo, la que se constituía como el premio mayor al final de cada concierto, relajando los cuellos de los integrantes.
Entiendo que somos de mundos distintos... Quizás el cigarro en ti ya sea normal; los jeans que muy ajustado usas; los Piercing que tiene en cada espacio posible de tu rostro; el perfume de Eva, tan natural; el ambiente que cada noche creas... Pero si he podido ser tu amigo, ¿que tan difícil resultase ser tu querido amor? El vaquero que si esta dispuesto a empezar de otra manera; el agricultor que solo desea sembrar la semilla del bien en tu finca, que mucho has reclamado en estos días; el guerrero que esta dispuesto a luchar contra un ejercito, sin importa si fuesen Persas, espartanos o contra el mismo diablo. Solo quiero lograr un objetivo: tenerte, poder despertar a tu lado y suavemente arroparte con una sabana que he guardado con todo el brío.
No es que viva de las leyendas, pero provocan esperanza, como el caso del Mendigo, que luego de tanto pedir, reunir una considerable riqueza, adueñarse de todo un pueblo, beber del mejor vino y quejarse de lo que no había logrado, que por años buscaba, como el amor... Y era que debía de construir un Palacio para tenerla, pues ella se creía toda una reina, hasta corona de bronce utilizaba clandestinamente y no había hombre que ella por amor tuviera. Pero el Mendigo, miserable de naturaleza, que teniendo dinero, todo un pueblo y hasta el mejor vino, no gastaba, prefería que los derrumbes ocultaran todas sus riquezas. En una mañana, mientras se vestía de vagabundo; su cuerpo exhibiendo toda la mugre; descalzo y con las uñas negras del más vivo sucio, vio como ella se acercaba, con su rostro inclinado hacia el suelo, la corona casi rota y su cara solo expresando penas, en un tono amargo preguntó:
-Señor, usted es el Mendigo de la ciudad Nobita?
-Pueeeees...
-Que dices usted, sabes quien es el Mendigo del que todo hablan?
-Mi seeeeño...
-Lo conoces? Al parecer no, porque me haces perder tiempo, ¡viejo asqueroso!
Luego de Ella marcharse, el empezó a cuestionarse:
-Porque la vida me castiga, porque la lengua solo funciona para los murmullos, que solo dejan cuestionamientos y perdidas-.
La mujer siguió hacia delante, hasta que un buen samaritano con dulzura le respondió -pues a mi usted estáis buscando, soy el Mendigo real de Nobita, quizás observes llagas en esta etapa, pero verás dulce dama, nosotros somos por estaciones; el caliente nos provoca y como respuesta nos quitamos la ropa y adornamos nuestros cuerpos con llagas; el frío también nos provoca y respondemos con trajes acompañados de las heces, que en definitiva... nos definen, ya que somos hombres formados con Heces Fecales, pero eso solo es en nuestro trabajo, después que terminamos somos conservadores e ilustradores de la Nobleza.
-Usted acabas de sorprenderme. Del Mendigo de Nobita he escuchado muchas historias y no precisamente de que es un hombre caballeroso, aunque si extraño, pues tiene algunos hábitos de hombre conservador, pero al final demuestra su origen, usted en cambio... es alguien que se crees culto e incluso se define como ilustrador, cuando todos sabemos que el Mendigo de Nobita es modesto y hasta hipócrita, nunca comparte lo suyo ni nunca lo reconoce... Pero también me extraña, que usted "Señor Mendigo Real", se define autóctono, cuando el otro que anda como perro vagabundo ni siquiera habla, y hasta he tropezado con él, pero fui una ingenua en aquel momento, quizás la desesperación que siento tuvo que ver... De igual forma le agradezco su tiempo y su buena intención. Siéntase usted feliz, ya que no acostumbro a compartir mis penas ni ideas.
Después de Mendigo habéis perdido la esperanza, Ella llego, ya con su corona destruida y su belleza desvanecida, se unió al verdadero Mendigo, junto formaron una gran familia, hasta que nació su hijo "el Mendiguito", quien pronto aprendió el oficio y opaco a su padre, pues creo su propio estilo, el mismo incluía piruetas, cuentos y bailes.
* Y me pregunto, ¿que resultó más fácil: encontrar lo que deseaba o perder el amor como aire expandido?
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