sábado, 12 de febrero de 2011

...

Anoche como sutil confesaste
Así olvide
La persistente mirada que no se contuvo
Hasta describir la imagen del cuadro
Tus piernas gritando a viva voz con afinidad deseo de gozar
De sentir saliva
Momento preciso de perder la moral para adoptar la oscuridad
Intercambiables secretos orales
Preámbulo de un sacrilegio e inexplicables gritos de alabanzas, que, de seguro se escucharían hasta el cielo o despertarían al señor Alán, testigo de la tierra y del mar que condujo a extranjeros a los pueblos de Occidente
... Y, tu con ataques cercano y distante
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